Una breve mirada a la evolución de la publicación científica l Publicación

Hace 355 años, en 1665, se publicó el Journal des sçavans, considerada la primera revista académica. Poco después, la Royal Society publicó las Philosophical Transactions of the Royal Society. Hoy en día, son gigantes de la edición con unos ingresos anuales que superan los 6.000 millones de libras. Durante ese proceso, la publicación científica ha tenido un papel esencial en los descubrimientos más importantes de la historia.

En primer lugar, debemos hablar del contexto histórico que propició la creación de las primeras revistas de publicación científica. El siglo XVII proporcionó las condiciones necesarias que permitieron una divulgación más formal de los avances científicos. La investigación científica creció rápidamente y se extendió a nuevos campos. El interés por el comercio y, por tanto, por la navegación, la agricultura y las manufacturas, fue el impulso que necesitaba la ciencia para ser considerada un componente importante para la sociedad y la cultura. Aparte de las universidades, se crearon sociedades científicas como asociaciones cuyo objetivo era facilitar la comunicación del conocimiento de forma más directa.

Así, a mediados del siglo XVII se fundó la Royal Society en Londres y la Real Academia de Ciencias en Francia. Para dar a conocer sus descubrimientos, se adoptó el sistema de correo fiduciario, que se había practicado en varias cortes europeas para intercambiar correspondencia diplomática. Así, se incrementó la comunicación entre los investigadores, y los científicos fueron añadiendo comentarios, valoraciones y juicios, que constituyeron un método de expresión crítica de los nuevos descubrimientos. De hecho, el primer periódico se creó en 1605, unos años antes. Como ya hemos mencionado, este siglo fue testigo de una globalización masiva (sólo han pasado 150 años desde el descubrimiento de América). A esta globalización le siguió, por supuesto, la capacidad de compartir más información a más lugares.

En el siglo XVIII, durante el Siglo de las Luces, las sociedades científicas se convirtieron en los arquetipos de los creadores de conocimiento científico en lugar de la escolástica de la universidad. Algunos estados llegaron a crear sociedades científicas oficiales para asesorar. Muchas sociedades empezaron a supervisar sus propias publicaciones y a controlar la administración de la sociedad, incluida la elección de nuevos miembros. Normalmente, estas sociedades dependían de las aportaciones de sus miembros. Durante la Ilustración, las revistas científicas se convirtieron en la forma de publicación más importante para los científicos. Esta tendencia continúa hasta nuestros días.

Como vemos, la verdadera primera revista académica se creó en una época que impulsó la capacidad y la voluntad de la comunidad científica de compartir sus trabajos. Algunas de las revistas científicas más importantes se crearon en el siglo XIX, como Elsevier o Taylor & Francis Group. Hoy en día, vivimos una revolución que nos permite compartir la información como nunca antes. Con estos avances ha llegado el afán de comunicar tus descubrimientos para progresar en tu carrera pero también para ayudar a la comunidad científica. Así, algunas personas empezaron a intentar reformar el método de publicación de revistas académicas, abogando por cambios en el funcionamiento de las revistas y en la relación entre autores y distribuidores, utilizando como palanca las ventajas que ofrece Internet.

En este contexto, ha florecido el movimiento del Acceso Abierto. El Acceso Abierto es un conjunto de prácticas de principios que facilitan el acceso a la información científica en línea, de forma gratuita para el usuario, siendo además reutilizable. El Acceso Abierto promueve y permite acceder de forma gratuita a recursos científicos o académicos, publicados en formato digital, sin ningún tipo de barrera económica o restricciones derivadas de los derechos de autor de los mismos.

Como hemos visto, la ciencia ha avanzado hacia una comunidad más abierta y social. La experiencia ha demostrado que compartir tus descubrimientos con otros científicos conduce a una forma más eficiente de avanzar en la investigación. Así como la Revolución Científica fomentó la creación de las revistas científicas, la Revolución Digital está proporcionando herramientas para cambiar el método de publicación actual. Por lo tanto, el Acceso Abierto puede convertirse en el futuro de la publicación científica, y nos beneficiaría a todos. Cuanto antes, mejor.